Después de unos amargos días vino un aire de alegría a mi vida, no pudo haber escogido un mejor momento para sacarme una que otra sonrisa.
Vino de la nada, de una pregunta.
Ya no quiero lágrimas, quizás por eso entraste a mi, quizás.
Cortas líneas me salen ahora,en fin ya que importa, ya para qué te escribo historias si ninguna de ellas te va a tocar el corazón, es mejor que yo comience a reconstruir mi vida, dándote este irreversible Adiós.


No hay comentarios:
Publicar un comentario