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viernes, 30 de diciembre de 2011

Una tarde.

Me encontré sola en casa, en mi habitación, en mi pequeño y silencioso mundo que se encontraba iluminado únicamente por esa luna hermosa que últimamente ha estado apareciendo y por la luz de la pantalla, me quede esperando alguna actualización de tu facebook, que por algún motivo aparecieras en msn o que se yo, solamente esperaba a que aparecieras.

Una vez más estoy viviendo de esperanzas que no van a llevar a ningún lado.

Mi teléfono vibro, por un momento recobré la vida, me asusté.
¿Quién era? Un mensaje de la compañia, ja! Como si importaran sus malditas promociones.

Después de un profundo suspiro, comencé a recordar la última tarde que estuvimos, tan cerca...
con besos apasionados y que tu cuerpo ya era parte del mío.

Tu cuerpo temblaba, no entendía porqué, si yo jamás podría hacerle daño, tus manos no dejaban de moverse y estaban tan heladas, pero yo las tomé y poco a poco se volvieron mías.

Recuerdo que no querías salir lastimada de nuevo, y prometí con el corazón intentarlo todo para que funcionara, pero no.

Aún no entiendo tus decisiones, pero esta bien, creo que estoy aprendiendo a respetarlas.

Gracias por estos meses juntas, gracias por no dejarme caer nunca.

Espero que ames de nuevo, aunque se muy bien que no lo harás como conmigo, porque de algo estoy segura... y es que ese corazón siempre buscará la calma que yo le dí, la emoción, los sentimientos y sobre todo, el amor que te entregue.

En fin, te vas con mi corazón y yo...yo me quedaré con el tuyo.


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